Un mundo donde quepan muchos mundos

Desde que se concibe una idea hasta que se materializa, pasan muchas cosas inesperadas, por ello, aunque casi siempre merezca la alegría diseñar con mimo las acciones – sobre todo porque en el proceso de diseño se aprende a llegar a acuerdos y a cuidar detalles de convivencia-, éstas, casi nunca salen como se habían imaginado.

Durante dos semanas, el servicio de Convivencia activó la Acción Poética en el Alto de Extremadura, invitando a numerosos colectivos y difundiendo a pie de calle la iniciativa. Se inició el proceso con un taller preparatorio para participar la decisión de cómo pintar las escaleras y qué frases plasmar en sus muros. Luego llegó el día 14, con lluvias por la mañana. Pronto brilló el sol, más fuerte de lo normal para mediados de octubre y los muros evaporaron las goteras, así que se pudo blanquear. Quedó la escalera blanca, a la luz de la luna, casi llena, y al día siguiente llegó el momento de proyectar las frases sobre los muros, contornear letras a lápiz unos y a pincel otras, y los niños y niñas coloreando y rellenando los huequitos blancos de las letras negras. Negro sobre blanco, no en todos los muros cabían bien las frases y también teníamos las hormigas y las golondrinas, las hormigas para recordarnos que si nos organizamos, juntas podemos mover montañas, y las golondrinas para recordarnos que hay alas para volar y que todas podemos migrar.

Vecinos y vecinas, especialmente los más pequeños, iban y venían, y así, nos turnábamos tareas y pinceles. En todo momento, cerca de diez personas en diferentes tramos de la escalera, íbamos desarrollando la acción poética. Habrán participado unas 50 personas. La acción ha servido de encuentro entre vecinas/os  y ha resultado ser una interacción muy positiva por la creatividad colectiva, la capacidad de improvisación y la superación de momentos de estrés como la inseguridad de tomar el pincel y marcar negro sobre blanco, el uniforme del colegio que se mancha de pintura, el viento que levanta los papeles con los que cubríamos el suelo de la calle, el generador que pide más gasolina. Un goterón aquí y otro allá, manos de pequeños que empiezan a aparecer en los muros blancos, gentes que pasan y comentan, gentes que se quedan a comentar, a proponer nuevas ideas. Así que, sobre la marcha, in situ, se seleccionó de entre lo seleccionado, dejando que fluyera la obra colectiva, repasando trazos de letras, todas iguales, todas diferentes, haciendo frase, haciendo barrio.

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Muchas gracias a todas las personas y colectivos (Grupo motor Sisenando, Cámara, barrio y acción, Centro de Rehabilitación Psicosocial de Latina, Fundación Tomillo-Los Olivos, colonia Molinos de Viento), que han participado activamente en la Acción Poética del Alto de Extremadura, así como a las administraciones municipales con competencia que han facilitado la acción. Ahora sólo es necesario que este símbolo de orgullo barrial se respete. El vecindario cercano ya se está organizando para compartir el mantenimiento, ya que el deseo es que las escaleras estén así de bonitas por mucho tiempo. Ojalá que estas intervenciones que  transforman espacios, lleguen a su destino y generen cuidados comunitarios para seguir haciendo nuestros barrios cada vez más amables.

Las ideas originales distan de los resultados finales. Sin duda la Acción Poética del Alto de Extremadura ha quedado mucho mejor de lo que podíamos llegar a imaginar. ¡Y tenemos una alegría comunitaria que no nos cabe en el corazón!

¡Pásate a verlo y contágiate de la poesía barrial!

 

 

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